23 de abril de 2005

¿Por qué olvidamos los sueños?

Imaginemos por un momento que el significado del sueño es el reflejo de nuestro propio espejo.

El espejo no halaga, sino que de forma fiel, nos refleja. Distinto será que poseamos un gran ego, o que al contrario, no nos acompañe; de momento olvidémonos de él (del ego). Al mirarnos, no sólo veremos como nos mostramos al mundo, sino que esta vez, no nos esconderemos tras la persona. Lo haremos sin las máscaras del actor, que todos llevamos dentro.

Entonces estaremos preparados para descubrir el verdadero significado del sueño, veremos nuestro verdadero rostro. Ahora bien, quien se busca, corre el riesgo de encontrarse, de tener que vérselas consigo mismo. Si somos capaces de ver nuestra propia sombra, soportando lo que nos muestra, estará resuelto parte de la tarea. Las pesadillas que nos hacen sudar, crearnos una gran angustia, ansiedad, mientras y después del sueño, son fieles reflejos de nuestros miedos. Miedos que podemos vencer, si queremos; ese será el problema. Pero, antes o después, tendremos que saldar cuentas... ¿por qué dejar que nos angustien, si podemos hacerlas desaparecer?.

La respuesta puede hasta quemar. Hay mucho en juego: emociones olvidadas, aparentemente, que nos pueden hacer daño, recuerdos incrustados en nuestros corazones, perdidas de seres queridos, traumas infantiles que quisiéramos olvidar, amores no correspondidos, desconfianza, perjuicios, celos, etc. y como no somos unas simples máquinas, unos ordenadores que podamos dar a la tecla de escape, o a Intro y resolverlo fácilmente, olvidándolo o pasando página, simplemente, pues cuesta enfrentarse a esos fantasmas, a esa sombra. Así que, aunque sea ardua la tarea, valdrá la pena intentarlo, para conseguir nuestra paz interior y, por supuesto, para nuestra estabilidad, nuestra salud emocional.

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